martes 11 de enero de 2011

GLBT

Un breve apunte porque escribiré un artículo de inmediato, dado que se me llevan los demonios de tanto papanatismo. El Consell de la Joventut de Valencià, entidad que agrupa a las asociaciones juveniles municipales, acaba de publicar una Guia del llenguatge no heterosexista. Son ocho páginas con una serie de recomendaciones para el uso de un lenguaje que respete a todas los géneros y orientaciones sexuales. Iniciativa loable. Sin embargo, a las pocas horas de dada a conocer, ya han empezado a llover las críticas y las gracias desde determinados periódicos digitales ("Los 'gays' son ahora 'LGTB'" o "No diga 'gay', diga "LGTB"" son algunos de los titulares). ¿Estos periodistas saben qué están criticando y satirizando? ¿No se dan cuenta de cómo hacen el ridículo desde sus tribunas? La recomendación de hablar del colectivo GLBT (el Consell de la Joventut de València dice LGBT, pero el orden de los factores no altera el producto) en lugar del colectivo gay, se debe a que esta denominación invisibiliza a lesbianas, transexuales y bisexuales (este último grupo, sin lugar a dudas, el mayor de los cuatro), sugerencia que me parece encomiable y valiente.¡Oh, pero esas breves recomendaciones juveniles se han convertido en blanco de la broma! Y resultan penosas las noticias y los comentarios de los machirulos de siempre cuando se trata de la elección sexual de las personas, olvidando la libertad inherente a todo ser humano y que uno de los pilares culturales de Europa es la homofilia. Es, igualmente, pasmoso el analfabetismo de los atacantes, como si lo de LGBT lo hubieran inventado ahora los jóvenes valencianos, y no fueran unas siglas instauradas ya en el discurso reivindicativo... GLBT. Para colmo, después de cenar, veo un anuncio de Fairy: una mujer en la treintena larga está descubriendo con su madre, que pasa de los sesenta, la maravilla de la limpieza, tarea, bien sabemos, exclusivamente femenina. Sin embargo, los publicistas han puesto una guinda: ¡la hija de unos diez años!, eslabón familiar de abuela a nieta en el uso de Fairy y en el traspaso de poderes del cuidado y del lavavajillas. Ojalá distribuyeran, con las guías de lenguaje, alguna cabeza de repuesto para los descerebrados de turno. ¡Cuántos hay, Dioses! Por cierto aquí podéis leer la guía: GUÍA.