lunes 10 de enero de 2011

Labor

Regreso al trabajo y se me precipita encima: presentaciones, introducciones, artículos, lecturas, traducciones… Intento observar las tardes libres y las comprimo hasta transformarlas en avioncitos de papel. Sin embargo, me va la presión; no sé hacer nada de otra forma, si no es mediante el logro prometeico. Esta mañana he cruzado la plaza de España como si fuera una película, temiendo desvanecerme. Tras cuatro días enclaustrado, leyendo a deshora, viendo mucho cine, escuchando música como un salvaje y escribiendo sin parar, el contacto con la calle me descentra. Habrá otros mundos, sí, pero están todos en mi interior.