Afortunadamente Truman Capote era homosexual. Y además lo sabemos. De no poseer este conocimiento, nos parecería el hombre más patético de la tierra. Al menos una fotografía en concreto nos devolvería esa imagen. La he visto esta tarde en el libro Fragmentos, que recoge todos (?) los textos escritos por Marilyn Monroe a lo largo de su vida. En ella, Truman, zompo y monstruoso, está junto a la actriz y escritora, enfundada ésta en un vestido ceñido negro, llena de glamur. Sonríe a la cámara con ternura y sensualidad mientras el otro mira con pasmo por detrás de sus lamentables e inmensas gafas. Se encuentran en medio de un baile, y él, con toda la inelegancia del mundo, la tiene cogida… por la muñeca. No sé si da risa o pena la instantánea. A veces no sólo se ha de ser un gran escritor… Y, bueno, ya conocéis como acaba lo de la mujer del César.
viernes 14 de enero de 2011
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